Aprende a calmar la ansiedad regulando tu amígdala

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¿Es posible trabajar con la amígdala para calmar la ansiedad?

La ansiedad está muy relacionada con la activación de nuestro sistema de alarma natural, el cual es modulado por la amígdala.
La amígdala es una estructura del sistema límbico involucrada en emociones y motivaciones, mayormente con aquellas relacionadas con la supervivencia y por tanto con la respuesta de lucha, parálisis y huida.
Vivimos con una base de ansiedad cuando en nuestro cerebro se mantiene activa la alarma de ser potencialmente atacados, se da una percepción de amenaza en situaciones cotidianas, estamos así atenazados por el miedo de un modo casi constante, hacer un trámite administrativo, conducir, ir al trabajo, hablar en público, decir no a alguien, …
La amígdala depende del sistema nervioso autónomo (SNA), es decir se activa mediante la neurocepción. Si tu SNA percibe una posible amenaza, se activará sin mediar por tu sistema nervioso consciente. A pesar de esto, sí es posible trabajar con nuestra amígdala, es decir nuestro sistema de alarma, gestionar el sistema de alarma es gestionar nuestra ansiedad.

Regular nuestra amígdala es clave para calmar la ansiedad.

Gestionar nuestra amígdala es clave para compensar, contener y modular las respuestas psicoemocionales sobredimensionadas asociadas a los estados de ansiedad.
Podemos regular su actividad para restablecer nuestro bienestar.
La ansiedad es consecuencia de una amígdala hiperactivada. Veamos cómo regular dicha activación en unos parámetros ecológicos y sostenibles. Se trata de ofrecernos informaciones, elementos y estímulos que suavicen la sobreactivación nerviosa.

Calmar la ansiedad buscando entornos naturales

Buscar entornos naturales, espacios donde podamos contactar con los cuatro elementos tierra, agua, aire y fuego, ya sea bosques, mar, árboles, cielo, una chimenea, una vela, una cafetería con madera,…Nuestro cerebro al reconectar con los elementos naturales se tranquiliza. Lo natural activa nuestro funcionar natural, y nos aporta tranquilidad.

Calmar la ansiedad en silencio o quietud

Busca espacios de silencio o de cierta quietud, el stress sonoro activa la amígdala, la cual percibe que quizás haya alguna amenaza. El stress sonoro y la ansiedad son amigos. Es más fácil modular la ansiedad si estás en silencio. Si al silenciarte aparece, dale espacio, es ansiedad residual que esta en tu interior, mas allá de lo situacional, esta es una buena información y el dar espacio a lo que es ayuda a soltarlo.

Calmar la ansiedad conectando con los sentidos

Conecta con tus sentidos, lo sensorial nos conecta al presente, nos saca del futuro. Para manejar la ansiedad contacta con la vista, oído, tacto, sabor, olfato, el sentido cenestésico y con el sentido del equilibrio, ya sea en las comidas, mirando vistas de la ciudad o pueblo, oliendo plantas, escuchando el viento, tocando las teclas del pc, poniendo atención a tu caminar, bailando,…Usa tu conciencia sensorial para conectar con el presente, el presente calma la ansiedad. La percepción nos saca del pensamiento.

Calmar la ansiedad cultivando la alegría y el contacto social.

Cultiva la alegría y el contacto social.
Abraza a los tuyos, a los amigos, pide abrazos si estás bajo o simplemente para disfrutar del contacto humano,….
Ríe y sonríe, usa la comedia de la vida a favor.
El humor, el afecto, el sexo, disfrutar del comer, son ansiolíticos naturales que hay que aprender a usar, sin abusar ni renunciar a ellos.
La alegría desactiva la alarma y apacigua la ansiedad.

Calmar la ansiedad con la respiración

La respiración está conectada al sistema nervioso voluntario y al autónomo, por tanto es una puerta que conecta ambas experiencias neuronales.
Para surfear la ansiedad, es importante simplificar la regulación de la respiración, enlentecerla y hacer énfasis en la salida de aire, ya nos provee de cierta relajación y de sensación de gestión de la experiencia actual.

Calmar la ansiedad dando prioridad

Aprender a priorizar para no caer en sobre stress y conducir nuestro vehículo mental. Da prioridad a tu bienestar.
Se trata de pararse un poco, definir lo urgente, lo prioritario, lo secundario y lo distendido. Entrenarte en esta habilidad te ayudará a frenar la ansiedad.

Calmar la ansiedad con el deporte y las actividades corporales

Para reducir la ansiedad, haz actividades físicas. Nadar, bailar, running, caminar,…La única cuestión es que no las uses para desconectarte de tus emociones y sí para estar contigo mismo desde la conciencia y la responsabilidad.

 

Es posible calmar la ansiedad aprendiendo nuevos hábitos…

Para concluir, recordemos que el cerebro es un órgano plástico, es decir podemos aprender nuevos hábitos y crear nuevas conexiones neuronales.
En el budismo se habla de caminos o vehículos que nos llevan al despertar y la liberación del sufrimiento. Se trata de aprender a conducir nuestro vehículo ansiedad, a través de la regulación de la amígdala, imagínate el que te sea más útil, bien sea la ansiedad una moto, coche, caballo o bicicleta, usa la metáfora que más te encaje a ti

¿Quieres conducirlo tú o prefieres dejarte llevar por el vehículo?
Nuestro centro de terapia y psicología Gestalt se ofrece como autoescuela de vehículos ansiosos… Puedes solicitar una cita informativa gratuita con un psicólogo especializado en ansiedad.
Feliz conducción.

 

“No hay nada tan característico del progreso desde la bestia hasta el hombre como la disminución de la frecuencia de ocasiones justificadas para sentir miedo.”
William James

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